02/05/ 2017|

 

No cabe duda que el buen uso de la luz natural hace que cualquier proyecto termine siendo prefecto. Pero llega un momento del día que hay que encender las luces, es decir hay que iluminar artificialmente y el buen tratamiento de iluminación hará que el espacio siga siendo agradable, confortable y acogedor.

Por eso un estudio de iluminación es fundamenta en todo proyecto.

 

En este punto aparecen las lámparas, concretamente las suspendidas.

Las tenemos con iluminación directa o indirecta. Las primeras enfatizan un objeto las segundas el espacio.

 

Objetos en muchos casos preciosos, con los que hay que tener un especial cuidado a la hora de elegir cuál es la que más nos conviene para tener una buena iluminación, porque no todas pueden ser usadas en cualquier espacio, y es que son fuentes de luz, que salvo las orientadas a paredes o techo (indirectas) crean zonas de luz y de sombras que pueden provocar el efecto contrario al deseado como  llegar a hacer más reducido el espacio, desasosegante o tenebroso

como elegir la lampara adecuada para mi casa

 

La lámpara directa,  focaliza, señala, hace destacar un objeto u área pero tiene además la magnífica virtud de embellecer un espacio (o de hacerlo horrible si se elige mal), ya que en muchos caso son objetos esculturales, que por sí mismas dan presencia, alegría, equilibrio al espacio, incluso lo definen.

Algunas son casi etéreas, otras son más grandes, pero siempre es el espacio el que nos va a pedir una u otra. Si esté está muy sobrecargado de objetos buscaremos algo con poco peso visual, si por el contrario está vacío una lámpara con volumen y belleza hará de él  un espacio bello.

En cuanto al precio, es cierto que en muchos casos no son baratas, pero siempre se puede encontrar aquella que con poco dinero vista nuestro espacio y lo dote de personalidad.

Si  eres manitas o puedes hablar con un industrial cualificado, se pueden materializar casi cualquier cosa que tengas en la cabeza.

Tan importante como el qué, es el donde se va a colocar la lámpara, si se busca enfocar algún objeto o área, nada mejor que colocarla sobre el objeto o zona a iluminar.

En el caso de que solo queramos mejorar un espacio pero el objetivo no sea tanto iluminar como decorar o llenar el espacio, habrá que buscar ese lugar que consiga llevar la mirada  al punto concreto, destacando la propia belleza del objeto .